Ciudad de México, México. - El gobierno de México está analizando la posibilidad de detener sus envíos de petróleo y combustibles a Cuba, debido a las amenazas de represalias por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Esta revisión se lleva a cabo en un contexto de creciente preocupación interna por el costo político de mantener esta política.
Los envíos de petróleo mexicano se han vuelto vitales para Cuba, que ha sufrido interrupciones en sus suministros de petróleo proveniente de Venezuela. La presidenta Claudia Sheinbaum ha afirmado que estos envíos son parte de compromisos de ayuda internacional y contratos a largo plazo. Sin embargo, altos funcionarios mexicanos están considerando el impacto de esta decisión en la relación bilateral con Estados Unidos.
Tres posibles escenarios están siendo evaluados: una suspensión total, una reducción gradual o la continuación de los envíos. La presión de Washington se ha intensificado, especialmente después de que Trump manifestara en redes sociales su negativa a permitir más petróleo hacia la isla caribeña y advirtiera sobre el fin de cualquier apoyo económico a Cuba.
Cuba depende en gran medida de las importaciones de combustible para sus necesidades energéticas. Entre enero y septiembre del año anterior, México envió un promedio de 17,200 barriles diarios de crudo y 2,000 barriles diarios de productos refinados a la isla, lo que representa un ingreso significativo para ambos países. Este contexto se complica aún más por la preocupación de que un corte en los suministros mexicanos podría llevar a una crisis humanitaria en Cuba, con posibles repercusiones migratorias hacia México.
Aún no hay una decisión final, pero la evaluación de la política de envíos energéticos refleja un delicado equilibrio entre consideraciones humanitarias y la relación México-Estados Unidos. El gobierno mexicano debe ponderar los efectos geopolíticos y económicos en un momento de tensiones internacionales.