Ciudad de México. - En el camino hacia las elecciones de 2027, el partido Morena lidia con fracturas significativas en 15 estados, lo que ha desatado una serie de acusaciones relacionadas con el uso de recursos públicos y presuntos vínculos con el crimen organizado. Gobernadores, senadores y alcaldes están inmersos en una intensa competencia por candidaturas, poniendo a prueba la cohesión interna del partido.
Las tensiones continúan en aumento a menos de seis meses del inicio formal de los procesos electorales. A pesar de las advertencias de Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de morena-michoacan-grecia-quiroz-2027/">Morena, sobre la importancia de mantener la unidad, la realidad en el terreno político muestra una creciente "guerra de lodo" en los congresos locales y redes sociales. Los militantes han comenzado a "balconear" a sus compañeros, exponiendo disputas que se centran en el control de estructuras políticas a nivel estatal.
Según un informe de Reforma, los puntos críticos incluyen el control de comités estatales, denuncias de favoritismo y la identificación de al menos 15 entidades con serios problemas internos. La representación en los próximos comicios será clave para el futuro del partido, teniendo como objetivo conservar las 12 gubernaturas en su poder y añadir al menos tres más.
Numerosos actores de Morena han denunciado el uso indebido de eventos oficiales para posicionar a aspirantes y el ejercicio de presiones sobre trabajadores y estructuras políticas. Algunas acusaciones han surgido sin confirmación de autoridades judiciales y han sido desestimadas por los involucrados, quienes aseguran que son parte del conflicto interno del partido.
Entidades como Campeche, Chihuahua y Baja California son focos de tensión, con disputas claras por las candidaturas. Mientras tanto, la dirigencia nacional, liderada por Luisa María Alcalde, ha afirmado que las candidaturas se definirán a través de encuestas y ha instado a priorizar la unidad para superar las fracturas.