Ciudad de México, México. - Morena se ha consolidado como el partido de izquierda más grande e influyente del mundo democrático. Sin embargo, el poder acumulado no se ha traducido en un crecimiento económico significativo ni en mejoras en el bienestar general de la población.
El partido, que gobierna la Presidencia, el Congreso y una mayoría de gobiernos estatales, inició su mandato en un contexto global complejo. La llegada de la pandemia de Covid-19 y el auge de populismos han impactado su gestión. A pesar de esto, los líderes de Morena han adoptado decisiones audaces que, en otros tiempos, habrían conllevado consecuencias políticas más severas.
Después de siete años en el poder, los resultados son agridulces. La llamada Cuarta Transformación se asocia principalmente con la “primavera laboral”, que ha logrado incrementar el salario mínimo y reducir la pobreza. Sin embargo, otros indicadores, como el empleo formal, se han deteriorado y la economía presenta un crecimiento mínimo, similar al de las administraciones anteriores del PRI y el PAN.
La paradoja radica en que, a pesar de tener todo el poder institucional, los resultados de Morena no reflejan un avance claro. El partido ha aprobado numerosas reformas constitucionales, pero estas no han mejorado el panorama general del país ni han generado la inversión que se requiere. México permanece en un estado de estancamiento, perdiendo oportunidades que podrían haber transformado su futuro.
A medida que se acercan elecciones y el debate sobre la gestión de Morena se intensifica, se plantea la necesidad de una evaluación crítica de sus verdaderos logros y de las perspectivas económicas y sociales que enfrenta el país.