Ciudad de México. - En el Instituto Nacional de Migración (INM), a más de un año de la administración actual, se mantienen perfiles militares y políticos con escasa experiencia en política migratoria. La mayoría de los titulares en las 32 delegaciones aún fueron designados por el excomisionado Francisco Garduño.
La presencia de mandos castrenses que durante los primeros años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador llegó a sumar 19, se ha reducido a ocho. En cambio, se ha observado un aumento de delegados provenientes de formaciones policiales y políticas, muchos sin antecedentes en migración y derechos humanos.
La evaluación de los perfiles realizada por EL UNIVERSAL indica que los ocho funcionarios con formación militar al frente de las delegaciones han sido trasladados entre varios estados. La mayoría proviene de puestos en seguridad pública, y solo dos cuentan con capacitación en derechos humanos. Este cambio de personal ocurre a pesar de la promesa de transformación que anunció López Obrador en su campaña.
A raíz de la tragedia que dejó 40 migrantes muertos en Ciudad Juárez, se han tomado decisiones más cautelosas sobre la designación de mandos. Ahora, en Campeche, está el general brigadier Pedro Alberto Alcalá López, con 37 años de trayectoria en el Ejército, mientras que en Colima se encuentra el capitán de navío, Gil Manuel Larios Gutiérrez. Este último ha sido criticado por la detención arbitraria de migrantes.
Los 24 delegados restantes también fueron nombrados durante los gobiernos de López Obrador y Garduño, muchos con vínculos a los partidos políticos y sin la formación académica adecuada en cuestiones migratorias. Aguascalientes, donde Ignacio Fraire Zúñiga está encargado del INM, ilustra este fenómeno; su sola experiencia previa es en el ámbito agrícola.
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