Lima, Perú. - Este domingo, los ciudadanos peruanos acudirán a las urnas para elegir a su próximo presidente en una segunda vuelta caracterizada por la polarización y la creciente inseguridad. Keiko Fujimori, candidata por Fuerza Popular, se enfrenta a Roberto Sánchez de Juntos por el Perú en un balotaje que refleja un país dividido.
Ambos candidatos lograron llegar a esta instancia tras una primera vuelta donde hubo más de 30 participantes, sin que ninguno alcanzara una mayoría clara. Fujimori obtuvo el 17.18% de los votos, mientras que Sánchez logró el 12.03%, según cifras oficiales. La segunda vuelta está programada para el 7 de junio.
Los últimos años han sido tumultuosos para Perú, que ha visto varios presidentes asumir y dejar el cargo en la última década. La elección se desarrolla en un contexto donde la delincuencia, reflejada en el aumento de extorsiones y homicidios, ha tomado protagonismo en la agenda política. El miedo a la inseguridad influye profundamente en la percepción de los electores.
Keiko Fujimori, quien busca la presidencia por cuarta vez, ha enfocado su campaña en temas de orden y seguridad, prometiendo condiciones favorables para la inversión privada. Durante el debate, defendió el legado de su padre y propuso una fuerte estrategia contra la criminalidad. Por otro lado, Roberto Sánchez resalta su apoyo en zonas rurales, mientras aclara que no expropiará activos empresariales, aunque su cercanía a Pedro Castillo genera dudas en algunos sectores.
Las encuestas de Ipsos indican una elección cerrada, con un porcentaje significativo de votantes aún indecisos. Este clima puede favorecer a cualquier candidato, ya que tanto Fujimori como Sánchez enfrentan el rechazo en diversos sectores. En un contexto de fragmentación política y falta de mayorías en el Congreso, el próximo presidente deberá lidiar con retos urgentes como la gobernabilidad y la seguridad.