Ciudad de México, Ciudad de México. - A pesar de que oficialmente no ha comenzado el proceso electoral, ya se perciben actos de proselitismo en la capital, lo que ha llevado a la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, a recordar que la utilización de recursos públicos para fines electorales está prohibida.
La advertencia de Brugada resalta la creciente preocupación entre los ciudadanos y observadores políticos, quienes ven como indicios claros el activismo de ciertos funcionarios. Entre ellos destaca Tomás Pliego Calvo, secretario de Atención y Participación Ciudadana, quien, según versiones, coordina a más de 4,000 servidores públicos para impulsar su imagen personal.
A pesar de las advertencias, los cercanos a Pliego Calvo defienden que cuentan con apoyo oficial, haciendo caso omiso a las restricciones electorales. Esta estrategia incluye el uso de recursos y programas sociales que deberían beneficiar a la población vulnerable, pero que se utilizan como herramientas de proselitismo a través de imágenes y mensajes en redes sociales.
Las redes sociales de la Secretaría también reflejan una creciente disconformidad popular, con denuncias sobre falta de resultados y favoritismo. Mientras tanto, elogios coordinados parecen distorsionar la conversación pública, ahogando las críticas en favor de una imagen gestionada. Esta discrepancia entre los mensajes oficiales y la percepción ciudadana podría impactar en la próxima contienda electoral-sin-reduccion-plurinominales/">electoral.
El tiempo avanza y la necesidad de establecer límites se vuelve urgente. Un proceso electoral transparente requiere que se frene el proselitismo disfrazado de gestión pública, ya que la democracia se ve amenazada cuando las normas se ignoran y se utilizan los recursos públicos de manera indebida.