Tepic, Nayarit. - El registro obligatorio de teléfonos celulares avanza en México, planteando dudas sobre su eficacia como medida de seguridad. La iniciativa, promovida para combatir la extorsión y el fraude, enfrenta críticas por su posible impacto en la privacidad de los ciudadanos y su capacidad real para prevenir delitos.
El registro busca eliminar el anonimato en llamadas delictivas y recopila datos sensibles que incluyen identidades y números telefónicos. Este enfoque ha encendido alarmas en la población y en organizaciones civiles, debido a la recurrencia de filtraciones de información personal en el país. Los especialistas advierten que la acumulación de datos en manos del Estado puede generar serias preocupaciones sobre el manejo y la seguridad de los registros.
En Tepic, un sondeo revela que, aunque muchos ciudadanos apoyan la medida por el deseo de reducir fraudes, una porción significativa de usuarios aún no ha registrado sus líneas. Factores como olvido, falta de tiempo y desinformación limitan la participación. Algunas personas consideran que, si bien el padrón podría reducir ciertos delitos telefónicos, todavía no está claro su verdadero impacto a gran escala.
Las críticas al registro también provienen del ámbito técnico. Se ha informado sobre la aparición de un mercado negro de chips telefónicos, donde grupos delictivos ofrecen tarjetas SIM preactivadas que evitan el registro. Esto socava el objetivo de la política, según expertos como Sergio Legorreta, quien plantea que el marco normativo actual facilita que personas morales registren múltiples líneas sin restricciones, lo que podría fomentar la acumulación de chips para su reventa.
Finalmente, las organizaciones defensoras de derechos digitales señalan que el registro no enfrenta las raíces del crimen organizado, que puede eludir estas medidas. Los ciudadanos quedan a merced de un sistema que puede agravar la vigilancia de sus datos personales, y con el límite del 30 de junio para el registro, muchos enfrentan la presión de cumplir con una obligación que podría no ofrecer verdaderas soluciones a largo plazo.