Campeche, Campeche. - La unidad interna de Morena en Campeche se fracturó cuando diez de los dieciséis diputados locales anunciaron la ruptura de comunicación con la gobernadora Layda Sansores San Román. La decisión surge tras acusaciones de presiones para aprobar un crédito de mil millones de pesos, destinado a enfrentar recortes presupuestales para 2026.
El conflicto ha evidenciado divisiones internas profundas, generando tensiones políticas no solo entre los legisladores y el Ejecutivo estatal, sino también en la misma estructura del partido. La ruptura de este bloque mayoritario representa un punto crucial en la relación entre el Poder Legislativo y el gobierno de Campeche.
La discordia se originó por la propuesta de endeudamiento que el gobierno estatal impulsó, buscando la aprobación del Congreso sin un diálogo previo. Los diputados inconformes sostienen que la gobernadora intentó imponer el aval del crédito como si fuera una decisión ya tomada, sin un análisis adecuado ni apertura a la discusión.
José Antonio Jiménez Gutiérrez, presidente del Congreso local, lideró las críticas hacia la gobernadora, calificando su estilo de conducción como autoritario. Durante su intervención, afirmó que la lealtad a Morena no implica sumisión y enfatizó que “la dignidad no se negocia”. Este punto de vista fue respaldado por los legisladores que decidieron romper la comunicación con el Ejecutivo.
Jiménez también hizo hincapié en que la política debe ejercerse con decencia y sin prácticas de hostigamiento o presiones indebidas. Su discurso resonó entre sus colegas, quienes consideran que el cumplimiento de los principios de la Cuarta Transformación debe prevalecer en la actividad legislativa, aun cuando esto implique asumir riesgos políticos.