Ciudad de México. - La Cámara de Diputados tiene desde hace tres décadas dos salones de belleza en el Palacio Legislativo de San Lázaro que operan sin pagar renta, obligándose a ofrecer servicios a precios accesibles para legisladores y trabajadores del recinto. Esta medida ha sido justificada por la administración como un esquema de costo-beneficio.
El secretario general del organismo, Mauricio Farah, explicó que estos son los únicos salones concesionados en el edificio que no abonan renta. "Todo el mundo conoce estos espacios, que están ubicados en la planta baja y en el sótano. Aunque no pagan renta, compensan esa ausencia con precios bajos para el personal. Esto hace que el costo-beneficio sea favorable", comentó.
Farah detalló que, aunque los salones no pagan renta, los operadores sí cubren ciertos gastos operativos, como agua, electricidad y sueldos del personal. “Todo lo demás, la Cámara no aporta, ellos son responsables de cubrir esos costos y no reciben contraprestación por el espacio", indicó.
Ambos salones, localizados en las instalaciones de la Cámara, ofrecen una variedad de servicios como cortes de cabello, peinados y maquillaje. En el salón del edificio F, los precios de los servicios son accesibles: el corte de caballero cuesta 130 pesos, mientras que el de mujer es de 250 pesos. En comparación, en el edificio E, los precios son definidos a través de propinas.
A diferencia de otros establecimientos en el recinto, como cafeterías y restaurantes que sí pagan renta, los salones de belleza operan bajo un acuerdo que ha permanecido durante tres décadas. Según la administración, este sistema evita aumentos en los precios de los servicios, permitiendo su viabilidad y manteniendo su accesibilidad para todos los que laboran en la Cámara.