Washington D.C. - Un año después de su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha aumentado consideradamente los márgenes de poder presidencial. Esta expansión se sustenta en decretos, la utilización de poderes de emergencia y el control sobre el Partido Republicano, que no ha ofrecido una resistencia significativa en el Congreso.
Durante su segundo mandato, Trump ha diluido los límites de la Presidencia apostando por un gabinete leal y un liderazgo republicano dispuesto a respaldar su agenda. El analista político Ian Bremmer describe este fenómeno como una usurpación de poderes que tradicionalmente correspondían al Congreso y otros órganos del gobierno.
A lo largo del último año, Trump ha emitido más de 200 órdenes ejecutivas, modificando regulaciones y estableciendo políticas exteriores en solitario. Desde su inauguración, ha implementado varias órdenes que afectan la inmigración, incluidas la suspensión de admisiones de refugiados y el endurecimiento de vetos migratorios, todo esto fuera del marco legislativo habitual.
Además, al declarar una “emergencia nacional” por temas de inmigración, Trump ha utilizado poderes de emergencia para imponer aranceles sin la aprobación del Congreso. Este enfoque también ha sido objeto de rechazos en tribunales federales, que han cuestionado la constitucionalidad de sus acciones. La Corte Suprema debe emitir pronto un dictamen al respecto.
Por otro lado, Trump ha llevado a cabo ataques militares sin consultar al Congreso, rompiendo con la tradición establecida por sus predecesores. Las decisiones unilaterales respecto a operaciones militares, como los recientes ataques en el Caribe y la captura del ex presidente venezolano Nicolás Maduro, han llevado a algunos legisladores a expresar preocupación sobre el uso excesivo del poder ejecutivo.
A pesar de esto, la mayoría republicana en el Congreso ha permitido que Trump avance con su agenda sin muchas consecuencias. Aunque ha habido algunos descontentos y rebeliones en votaciones importantes, la falta de una coalición sólida que limite el poder presidencial ha dejado a Trump en una posición fuerte.