Ciudad de México, México. - El reciente festejo de Donald Trump por la invasión estadounidense de 1847, que resultó en la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano, provocó una enérgica respuesta de Claudia Sheinbaum Pardo. La presidenta subrayó que México no se arrodilla ni se rinde.
Trump se refirió a la invasión como un "acto heroico", mostrando una falta de comprensión histórica significativa. Este evento marcó la caída del Castillo de Chapultepec y la posterior firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848, que implicó una cesión territorial masiva por parte de México.
El contexto histórico destaca que, en 1836, Antonio López de Santa Anna fue derrotado en la batalla de San Jacinto, un conflicto que llevó al reconocimiento de Texas como una república independiente por parte de Santa Anna, aunque el gobierno mexicano no lo aceptó. La anexión de Texas a Estados Unidos, en 1845, intensificó las tensiones entre ambos países.
El ataque a una patrulla estadounidense en 1846, conocido como el "incidente Thornton", sirvió como justificación para que el presidente Polk declarara la guerra a México. Santa Anna, quien nuevamente asumió la presidencia, enfrentó dificultades en el conflicto bélico, lo que culminó en la pérdida territorial.
Sheinbaum, defendiendo la dignidad nacional, enfatizó que "nosotros no somos Santa Anna". En un discurso reciente, reiteró que México no cederá a presiones externas. Su postura fue respaldada por el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, quien declaró que México no acepta dictados extranjeros.
En el futuro, se anticipan más respuestas de Trump hacia México, especialmente dadas sus tendencias expansionistas durante su segundo mandato. Las afirmaciones de la presidenta y del gobernador Kuri reflejan una firme defensa de la soberanía nacional en tiempos de retos diplomáticos.