Misantla, Veracruz. - El 28 de diciembre, el Tren Interoceánico, una importante vía ferroviaria del sur de México, sufrió un trágico accidente que resultó en 14 muertes y numerosos heridos. Juan Manuel Iglesias López, un pastor de Ciudad Juárez, estaba en uno de los vagones que se precipitó al vacío junto a su esposa e hijo tras un viaje misionero.
Iglesias López narró cómo vivieron esos momentos de terror. Después de caer en la barranca, la escena era devastadora. “Era una especie de lasaña; imposible rescatar a los atrapados”, dijo. A pesar de su esguince, encontró la fuerza para liberar a su hijo y esposa, quienes quedaron atrapados entre los escombros del vagón.
Antes de que comenzara el rescate, el pastor reunió a los sobrevivientes para una oración. “Si estos son los últimos segundos, pongámonos a cuenta con Dios”, comentó. Este acto de fe tuvo lugar mientras los habitantes de Misantla llegaban al lugar para ayudar a los heridos, lo que resultó fundamental para evitar más fatalities.
A pesar de todo, Iglesias López ha decidido tomar acciones legales contra las empresas responsables de la construcción del tren, enfatizando la necesidad de justicia para las víctimas. “No quiero que otras personas sufran lo mismo. Los responsables deben pagar las consecuencias”, afirmó.
Mientras se recupera de las secuelas del accidente, la familia Iglesias reafirma su fe y propósito. Juan Manuel planea regresar a Oaxaca el próximo año para continuar con su labor misionera, sintiendo que este evento no es el final, sino un nuevo comienzo en su camino espiritual.