Santiago de Compostela, Galicia. - Alfonso Rueda, presidente de la Xunta, ha alcanzado el ecuador de su segunda legislatura fortaleciendo su posición en el Partido Popular (PP) y consolidando su mayoría absoluta en un contexto político desafiante. Mientras otros líderes del PP enfrentan presiones de Vox, Galicia se perfila como un modelo de estabilidad.
Desde que asumió el cargo en 2022, Rueda ha promovido un gobierno centrado en la gestión y la previsibilidad. Este enfoque ha llevado a la comunidad gallega a ser la primera en aprobar los presupuestos de 2026, destacándose en un país donde la prórroga se ha vuelto común. Además, ha implementado políticas innovadoras, como la ley que prohíbe la venta de bebidas energéticas a menores.
La situación política en Galicia contrasta con otras regiones, donde Vox ejerce influencia. La oposición en Galicia, liderada por el Bloque Nacionalista Galego (BNG), mantiene un enfoque ideológico, mientras que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) enfrenta crisis internas. Rueda, con un margen parlamentario amplio y sin adversarios fuertes a su derecha, se muestra como una figura consolidada en el mapa político.
Sin embargo, la relación con el gobierno central de Pedro Sánchez presenta desafíos. Acusaciones de bloqueos y retrasos en cuestiones estratégicas, como infraestructuras y recursos para la policía, resaltan tensiones existentes. Rueda debe demostrar su capacidad de gobernar eficazmente frente a un Ejecutivo que busca dificultar su gestión.
La atención se centra también en la gestión de emergencias como los incendios forestales, que han afectado a Galicia recientemente, y en el sector de la Sanidad, donde se presentan desafíos en atención primaria. La nueva meta de la Xunta incluye la construcción de 10,000 viviendas públicas para 2030, un objetivo que medirá el éxito de su mandato en términos de bienestar social.