Ciudad de México, México. - La altitud de más de 2.200 metros del estadio Azteca representa un desafío significativo para los equipos que participan en el Mundial 2026. Este factor, combinado con el calor, podría afectar el rendimiento de los jugadores visitantes, quienes deben adaptarse para evitar la fatiga.
El estadio Azteca es uno de los recintos más icónicos de la Copa del Mundo y se unirá a Guadalajara, que se sitúa a 1.566 metros. Los equipos que no están acostumbrados a jugar en estas condiciones de altitud corren el riesgo de un rendimiento inferior durante sus partidos.
Mikel Arriola, comisionado del fútbol mexicano, destacó que esta ventaja juega a favor de México. "Es un escenario muy bueno", afirmó, haciendo hincapié en cómo la localización ayudará al Tri, que ha tenido éxito en torneos anteriores organizados en casa.
Históricamente, México ha avanzado lejos en los mundiales que ha sido anfitrión. En 1986, llegó hasta los cuartos de final haciendo la mayoría de sus partidos locales en un entorno de menor altitud. Este torneo, en contraste, incluye tres sedes con diferentes elevaciones, lo que complica la planificación de los equipos visitantes.
Además de la preparación habitual, los equipos como Sudáfrica y Corea del Sur están optando por campamentos base en lugares elevados para aclimatarse. Sudáfrica, por ejemplo, eligió Pachuca, que está a más de 2.500 metros, mientras que Corea del Sur se ha entrenado en Utah, donde también se experimenta una altitud significativa.