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El oscuro caso del asbesto en Veracruz y su impacto en la salud

Más de 800 toneladas de asbesto en Veracruz generan graves riesgos para la salud de la población tras un manejo irresponsable.

Más de 800 toneladas de asbesto quedaron expuestas en Veracruz, generando riesgos para la salud pública.
A mediados de 2013, las autoridades sanitarias y ambientales realizaron inspecciones en la Central de Abasto de Veracruz y descubrieron el asbesto al aire libre / Foto: Especial

Veracruz, Veracruz. - La historia del asbesto en Veracruz revela un oscuro episodio que involucra a Elementia, una empresa vinculada a Carlos Slim y Antonio del Valle Ruiz. En 2012, más de 800 toneladas de este material tóxico, importado desde Rusia, fueron mal manejadas y terminaron apiladas en el estacionamiento de la Central de Abasto de Veracruz.

El asbesto, conocido por sus efectos dañinos en la salud, debía ser transportado a una planta en Tizayuca, Hidalgo, pero no llegó a su destino. Ocho meses después del incidente, Mexalit, la filial responsable, informó de la situación, lo que generó preocupación en autoridades sanitarias y ambientales que realizaron un censo para identificar posibles afectados entre trabajadores y residentes del área.

Expertos advierten que las fibras de asbesto pueden causar enfermedades pulmonares y cáncer tras inhalación y que los efectos pueden manifestarse a largo plazo, incluso décadas después de la exposición. Sayuri Gallardo Kishi, antropóloga médica, destaca la necesidad de seguimiento epidemiológico para aquellos en riesgo, dada la naturaleza multidimensional del daño que ocasiona el asbesto.

A pesar de la gravedad del asunto, los registros de este episodio han sido sistemáticamente eliminados. Aunque en su momento se recibió atención mediática, hoy en día, los reportes y artículos sobre el caso desaparecieron, dejando a muchos ajenos a los riesgos sanitarios. Elementia, a través de Zimat Consultores, intentó controlar la narrativa, asegurando que la compañía desconocía la ubicación del material y culpando al transportista implicado.

Los hechos continúan siendo un recordatorio de la falta de transparencia en el manejo de sustancias peligrosas. A medida que la sociedad toma conciencia de estos incidentes, es fundamental seguir exigiendo acciones efectivas y la creación de políticas que garanticen la seguridad y salud pública, así como una responsabilidad clara de quienes gestionan materiales tóxicos.

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