Chilapa, Guerrero. - El 6 de abril, el grupo Los Ardillos asesinó a Isaías Lucas en la comunidad de Xicotlán, sumándose a una serie de ataques violentos en la región. Junto a él, también murieron Bernardino Hilario Ocotlán, Ernesto Hilario Ocotlán e Isacar Villalba Rosario, quienes se dedicaban a la construcción y eran parte de la Policía Comunitaria.
Los compañeros de Isaías habían solicitado su inclusión en el Mecanismo de Protección para Defensores de Derechos Humanos, sin embargo, su solicitud fue denegada. La comunidad de Xicotlán forma parte del Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ), que ha visto cómo 67 de sus integrantes han sido asesinados y 26 más desaparecidos por este grupo criminal.
Los Ardillos, que controlan Chilapa, han perpetuado una ola de violencia en la que amenazan a comunidades y se enfrentan a la Policía Comunitaria. Desde 2019, el grupo ha intentado expandir su dominio, enfrentándose a la CRAC-PF, que también busca recuperar su territorio. Desde hace una semana, los ataques se han intensificado, incluyendo el uso de armas de fuego y drones.
El clima de terror ha llevado al desplazamiento de más de mil familias, muchas de las cuales se han refugiado en Coszacán. Los ataques de Los Ardillos buscan, de manera clara, afianzar su control en la ruta entre Chilapa y Tula, eliminando cualquier resistencia en el camino.
Es urgente la intervención y búsqueda de justicia en la región. La situación de seguridad en Chilapa y sus comunidades aledañas requiere atención inmediata y efectiva, de lo contrario, la saga de violencia de Los Ardillos continuará en incremento.