Mazatlán, Sinaloa. - El secuestro de 10 trabajadores de la empresa canadiense Vizsla Silver en enero ha puesto de relieve la crisis de seguridad que enfrenta la industria minera en México, en un momento donde los precios de la plata y el oro alcanzan niveles históricos. Este contexto ha intensificado las tensiones entre mineras y el crimen organizado.
De los empleados secuestrados, cinco fueron hallados sin vida en fosas clandestinas cercanas a El Verde. Vizsla Silver ha comunicado que las otras cinco personas siguen desaparecidas y está en contacto con sus familias para ofrecer apoyo. La compañía ha invertido en medidas de seguridad y maneja riesgos asociados a su operación, aunque sus labores están suspendidas temporalmente.
Expertos indican que el incremento en los precios de los metales ha estimulado la actividad de mineros informales. John Price, director de Americas Market Intelligence, mencionó que esta situación atrae a diversos grupos, incluidas bandas delictivas. Las mineras formales enfrentan los mismos peligros, siendo difícil eludir la intervención del crimen organizado en ciertos territorios.
Las organizaciones criminales controlan regiones ricas en minerales, lo que resulta en extorsiones y cobro de derechos. La Cámara Minera de México reveló que el 97% de las empresas ha sido víctima de delitos, con casos de extorsión aumentando significativamente en años recientes. El fenómeno de la violencia no es exclusivo de Sinaloa, y otras minerías en diferentes estados también se han visto afectadas.
Las acciones del crimen organizado están ligadas a estructuras de poder en el narcotráfico. Los secuestrados en Sinaloa fueron confundidos con rivales de Los Chapitos, en el contexto de la lucha interna en el Cártel de Sinaloa. Ante esta crisis, las empresas deben adaptarse al entorno cambiante para asegurar su operatividad y garantizar la seguridad de sus trabajadores.