Lima, Perú. - La confianza empresarial a corto plazo se desplomó en abril, alcanzando su nivel más bajo en casi dos años, de acuerdo con un informe del banco central. Este descenso se produce en medio de la incertidumbre electoral que rodea a las caóticas elecciones presidenciales.
La situación se agrava con la progresiva cercanía del candidato Roberto Sánchez a la segunda vuelta, que se llevará a cabo el próximo 7 de junio. Mientras tanto, los bonos y la moneda de Perú se enfrentan a un desempeño inferior en comparación con otros países en la región.
Luis Miguel Castilla, exministro de Hacienda, afirmó que el deterioro en la confianza empresarial se debe a la preocupación por un cambio radical en la gobernanza del país. Sánchez, quien desafía el modelo económico vigente, propone cambios significativos que ponen en entredicho el favor hacia los negocios en Perú, lo que inquieta a inversionistas.
Las proyecciones actuales indican que Sánchez enfrentará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta, con un estrecho margen de votos entre ellos. Fernando Tuesta, exdirector de la Onpe, señala que la posibilidad de que Sánchez acceda a esta fase es "extremadamente alta", dado que la brecha con otros competidores es considerable.
Los temores entre los inversionistas se centran en que una victoria de Sánchez podría desencadenar un ajuste severo en los activos, a pesar de la sólida posición económica del país. Castilla argumenta que se tomaron medidas para evitar una fuga de capitales del tamaño observado hace cinco años, cuando Pedro Castillo asumió la presidencia. Las reservas internacionales del país han aumentado y se espera que el crecimiento económico se mantenga por encima de otros países de la región.
Las decisiones políticas y económicas que se tomen esta semana serán cruciales para el futuro inmediato de la economía peruana, abriendo el camino hacia el pronóstico de crecimiento del 3,2% para 2026. Esto refleja tanto la resiliencia ante la inestabilidad como la expectación por los resultados electorales.