Ciudad de México, México. - Las ciclovías de la capital se enfrentan a graves problemas de funcionalidad y seguridad. En tramos de las avenidas Insurgentes y Tlalpan, ciclistas reportan obstrucciones, agresiones y una falta preocupante de respeto por parte de automovilistas, comprometendo la movilidad y bienestar de los usuarios.
Evelyn Sánchez, ciclista experimentada, ejemplifica la situación disfuncional. Tras pedir a un conductor que no invadiera la ciclovía, fue agredida físicamente. “Me golpearon y me robaron”, comentó, dejando claro que sin vigilancia, estas vías no solo fallan en proteger, sino que pueden llegar a representar un riesgo de vida.
En un recorrido de Fuerza Informativa Azteca, se evidenció que varias secciones de la ciclovía en Avenida Insurgentes, sobre todo en zonas como Nápoles, son inoperantes. La invasión de vehículos y la presencia de baches han llevado a ciclistas a ocupar los carriles centrales, en contradicción a la intención de ofrecer espacios seguros en la vía pública.
En Tlalpan, la nueva ciclovía, que reporta un 95% de avance, comienza a mostrar preocupación antes de su apertura. A la altura de la Clínica 7 del IMSS, un base de taxis opera justo sobre el espacio destinado a bicicletas, dejando en suspenso su futura funcionalidad. Sin una intervención efectiva, surgen interrogantes sobre la viabilidad de su uso tras la inauguración.
Los ciclistas de la Ciudad de México no solo demandan infraestructura adecuada, sino la promesa de una movilidad segura. La continua lucha entre el respeto a las ciclovías y la realidad de agresiones y obstáculos representa la necesidad urgente de una mayor atención a la seguridad vial.