Ciudad de México, México. - La Basílica de Guadalupe, el santuario mariano más visitado del continente, enfrenta una situación crítica. La prolongada ausencia del rector Efraín Hernández Díaz ha suscitado preocupaciones entre los fieles y observadores, justo cuando el recinto se prepara para conmemorar los cincuenta años de su inauguración.
Desde agosto de 2025, la gestión de Hernández Díaz ha sido cuestionada tras la denuncia de irregularidades por parte del cabildo de canónigos. El arzobispo Carlos Aguiar Retes lo removió del cargo y abrió una investigación canónica, pero los seis meses que han pasado desde entonces han estado marcados por un silencio abrumador sobre su situación actual y el estado de la Basílica.
El contexto revela un clima de inquietud. Testimonios indican que el rector no ha cumplido con sus funciones, provocando rumores y especulaciones. La falta de transparencia en la administración del santuario genera desconfianza entre los fieles, quienes se preguntan cuáles son las verdaderas razones detrás de su ausencia y la opacidad en las finanzas del recinto.
La intervención de la Santa Sede podría ser clave para restaurar la credibilidad en la Basílica. En comparación, otros santuarios han recibido atención directa del Vaticano para resolver crisis similares, como el caso de Lourdes y la Fábrica de San Pedro. La comunidad católica espera que se tomen medidas para esclarecer la situación y garantizar que el patrimonio guadalupano siga siendo un lugar de fe.
El próximo año marcará un hito para la Basílica, con el jubileo de su cincuentenario, lo que subraya la urgencia de una intervención adecuada. Es esencial que se proteja la devoción del pueblo a la Virgen de Guadalupe frente a manejos administrativos que despiertan serias dudas.