La Paz, Bolivia. - Bolivia enfrenta una crisis política con casi un mes de bloqueos de carreteras que han dejado un saldo de al menos nueve muertos. Los bloqueos han interrumpido el suministro de alimentos, medicamentos y combustibles, especialmente en las áreas andinas, y han desatado tensiones entre la población urbana y rural.
Analistas como Pedro Portugal y Gabriela Canedo han alertado sobre el peligro de enfrentamientos civiles motivados por divisiones étnicas y culturales. La falta de acción por parte del Gobierno de Rodrigo Paz ha generado críticas, con algunos comentando que el Ejecutivo parece esperar un conflicto entre civiles en lugar de abordar la crisis de manera proactiva.
Hubo varios episodios de choques entre los pobladores de zonas rurales y urbanas a favor y en contra de los bloqueos, lo que aumenta la polarización en el país. Mientras tanto, Portugal enfatiza que Paz llegó al poder con el respaldo de sectores populares que votaron más por su vicepresidente, Edmand Lara, que por él.
Los campesinos aglutinados en la Federación Tupac Katari están en pie de lucha, acusando al Gobierno de traición por priorizar medidas a favor de empresarios sobre las necesidades de las comunidades andinas que lo apoyaron. Estas demandas reflejan una larga historia de marginalización y un deseo de participación en la política en condiciones equitativas.
La crisis actual también evoca la agitación de 2019, cuando el entonces presidente Evo Morales renunció en medio de protestas sociales por acusaciones de fraude electoral. La socióloga Canedo destaca que los discursos racistas resurgen, exacerbando resentimientos históricos y planteando la posibilidad de un ajuste de cuentas si el Estado no mejora la equidad social.
Los bloqueos de carretera son una estrategia histórica de los campesinos, enraizada desde el siglo XVIII, lo que muestra la profundidad del conflicto actual y la urgencia de un diálogo que resuelva las diferencias.