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Crisis energética obliga a Universidad de La Habana a suspender clases

La Universidad de La Habana suspende clases presenciales por 30 días debido a la crisis energética que afecta a Cuba.

La medida refleja la severa crisis energética en Cuba y sus efectos en la educación superior.
Crisis energética impacta la educación superior en Cuba por bloqueo petrolero / Foto: Especial

La Habana, Cuba. - La Universidad de La Habana anunció la suspensión de sus clases presenciales durante 30 días debido a la crisis energética que afecta el país. Esta decisión representa una respuesta directa a la falta de suministro de combustible, agravada por las restricciones impuestas por Estados Unidos.

La universidad más antigua del país iniciará esta medida a partir del 6 de febrero, implementando un modelo semipresencial para todas las carreras y programas de Técnico Superior Universitario. Este enfoque forma parte de un conjunto de ajustes necesarios para garantizar que las actividades académicas continúen en medio de la crisis actual que afecta a múltiples sectores.

En un comunicado, la institución solicitó a cada facultad que evalúe qué actividades requieren presencia física y cuáles pueden realizarse a través de plataformas digitales. Además, se instó a los docentes a adaptar los programas académicos a las limitaciones existentes y promover tareas que puedan llevarse a cabo desde casa, buscando asegurar la continuidad del aprendizaje sin comprometer la seguridad de estudiantes y personal.

La suspensión de clases refleja un contexto en el que la escasez de combustible ha llevado a apagones frecuentes y a una reducción en el transporte público. Desde diciembre, Cuba no ha recibido suministros regulares de petróleo, lo que ha generado dificultades en la generación eléctrica y en la prestación de servicios básicos.

La crisis se ve intensificada por la política de Estados Unidos, que ha aumentado la presión sobre la isla mediante bloqueos energéticos. El presidente Miguel Díaz-Canel ha calificado estas acciones como agresiones directas que perjudican a la población civil, y ha señalado que la situación está limitando el funcionamiento de sectores estratégicos, incluida la educación.

La Universidad de La Habana se enfrenta a un desafío significativo en este contexto. Aunque la suspensión de la presencialidad se haya anunciado como temporal, su duración dependerá de la evolución del suministro energético. La decisión subraya cómo la crisis no solo afecta a la economía, sino que también impacta profundamente en la formación educativa de miles de estudiantes en Cuba.

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