Iztapalapa, Ciudad de México. - La alcaldía de Iztapalapa enfrenta una crisis hídrica que afecta severamente a miles de familias. A pesar de los esfuerzos gubernamentales, el acceso al agua potable es significativamente inferior al promedio de la capital, lo que mantiene a la población en condiciones de marginación.
La red de abastecimiento de agua en la demarcación presenta problemas de baja presión y deficiencias en su distribución. Esto ha obligado a gran parte de los habitantes a depender del tandeo y del suministro mediante pipas para satisfacer sus necesidades diarias. Datos recientes indican que el 21.7% de la población local identifica la escasez de agua como su mayor preocupación, superada solo por la inseguridad.
En Iztapalapa, el consumo diario promedio por habitante es alarmante: mientras el resto de la Ciudad de México consume en promedio 500 litros, los habitantes de esta demarcación apenas alcanzan 127.23 litros. Esta brecha evidencia la gravedad de la situación y su impacto en la calidad de vida de sus habitantes.
Ante esta problemática, el Congreso capitalino ha solicitado la construcción de un pozo de infiltración de agua pluvial en el Centro de Educación Ambiental “Yautlica”. Esta obra busca contribuir a la recarga de mantos freáticos y mitigar las inundaciones en la temporada de lluvias. Sin embargo, la Oficina de Resiliencia Urbana advierte que la urbanización descontrolada ha provocado una pérdida significativa de vegetación y ha exacerbado la sobreexplotación del acuífero.
Aunque la alcaldesa, Almeida Alavez Ruiz, ha manifestado que su administración ha priorizado obras de drenaje y la renovación de redes, la percepción ciudadana muestra un descontento notable. Una encuesta de Arias Consultores revela que el 24.5% de la población desaprueba la gestión actual, indicando la necesidad de un enfoque más efectivo frente a esta crisis.