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La devoción de "El Mencho": fe y narcotráfico en Jalisco

En Jalisco, el altar de "El Mencho" muestra la intersección entre fe y violencia en el narcotráfico.

Un altar improvisado refleja la mezcla de creencias y violencia entre narcotraficantes.
Foto: Especial

Jalisco, México. - Un altar improvisado en la villa donde fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho", revela la compleja relación entre fe y narcotráfico. Santos católicos y un salmo manuscrito evidencian una devoción que trasciende el crimen.

Durante sus últimos días, "El Mencho" se encontraba en una lujosa villa con imágenes de santos como san Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe. Este líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación, uno de los más temidos y poderosos de México, simboliza la manera en que la devoción religiosa se entrelaza con la actividad criminal.

Investigadores como Andrew Chesnut destacan la sorprendente dualidad de personajes involucrados en narcotráfico y sus creencias católicas. "El Mencho" creció en un entorno profundamente religioso, lo que permite entender cómo prácticas de fe pueden coexistir con actividades violentas.

Más allá de los santos católicos, figuras como Jesús Malverde y la Santa Muerte son invocadas por narcotraficantes para protección o favor en sus actividades ilegales. Estas deidades no reconocidas por la Iglesia católica brindan una forma alternativa de espiritualidad que se adapta a sus vidas delictivas.

La complejidad de la fe entre los cárteles resalta una realidad en México, donde la religión juega un papel importante. Los criminales buscan una justificación espiritual a sus actos, mientras que el culto a santos populares refleja la necesidad de conexión en un paisaje moralmente desafiante.

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