Ciudad de México. - Las residencias médicas en México han sido el pilar silencioso del sistema de salud, pero las condiciones de trabajo han desatado una creciente preocupación. Médicos residentes, como la doctora Guadalupe “Lupita” López Martínez, llevaron su testimonio a la Cámara de Diputados, denunciando el maltrato y la violencia institucional que enfrentan.
López Martínez, quien se especializa en cirugía maxilofacial en el Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio” de Xalapa, Veracruz, compartió su experiencia de acoso laboral y la falta de supervisión en hospitales. La normalización del maltrato fue un tema recurrente en su declaración, donde indicó que este fenómeno se ha convertido en un “rito de paso” para muchos en su formación.
La doctora expuso que los residentes se ven sometidos a largas jornadas laborales que atentan contra su bienestar físico y emocional. Muchos conocen casos de suicidio o intentos de suicidio entre colegas, una realidad impactante que resalta la urgencia de reformar el sistema. “El maltrato no es parte necesaria de la formación médica”, enfatizó.
A pesar de la existencia de regulaciones que prohíben el acoso y las guardias de castigo, López Martínez destacó la falta de supervisión y las ambigüedades en la definición del rol del residente. Esta indefinición ha dejado a muchos sin la protección que deberían recibir como trabajadores y estudiantes.
El diálogo abierto es fundamental para avanzar. La presencia de residentes como López Martínez en el Congreso busca cambios estructurales y reconocimiento de su labor. Reconocer la dignidad del médico residente es clave para mejorar tanto la formación académica como la atención a los pacientes, crucial para la salud pública en México.