León, Guanajuato. - La Catedral de León alberga una de las joyas más singulares de la historia de la Iglesia: una littera gratiosa emitida en 1439 por el Concilio de Basilea. Este documento es representativo de la crisis profunda que vivió la Iglesia medieval, donde el concilio se proclamó superior al papa.
El documento, analizado por Javier Domingo Pérez, investigador de la Universidad de León, es un diploma que concede indulgencia a los fieles que apoyen económicamente las obras de la catedral. La disposición incluye siete años y cuarenta días de indulgencia para quienes asistan a celebraciones religiosas, así como cuarenta días adicionales para quienes participen en la octava de las festividades.
El hallazgo es notable no solo por su contenido, sino por su origen. A diferencia de las bulas papales, esta fue emitida por un concilio en conflicto con el papa Eugenio IV, quien fue declarado hereje por Basilea. El documento, además, lleva un sello de plomo, una forma de validación utilizada por emperadores y papas, lo que subraya su importancia histórica.
El contexto de su emisión se sitúa en un período de intensa actividad constructiva en la catedral, donde se trabajaba en elementos clave como el retablo mayor y la torre sur. Para financiar estas obras, el cabildo recurrió a la práctica de otorgar indulgencias, algo común en esa época.
La investigación sugiere que la súplica al Concilio de Basilea pudo haber sido impulsada por el obispo Alonso de Cusanza, que mantenía tensiones con la Santa Sede. Este documento se erige, así, como uno de los pocos testimonios materiales de un momento crítico en el que la estructura de poder de la iglesia/">Iglesia estaba en juego, reflejando la importancia y relevancia del conciliarismo en la historia eclesiástica.