Ciudad de México. - La indignación por el feminicidio de Edith Guadalupe Valdés ha puesto en jaque a las autoridades de la capital. La joven, de 21 años, fue encontrada muerta tras haber sido reportada como desaparecida un día después de haberse ausentado para una entrevista de trabajo.
La fiscal Bertha Alcalde reconoció que el retraso en la búsqueda de Edith fue “injustificable”. La familia Valdés denunció que la Fiscalía no actuó a tiempo, ignorando la ubicación proporcionada. Las demoras incluyeron horas de espera para entrevistar a su madre y la inacción ante la advertencia de posibles pruebas.
Este caso destaca patrones de violencia contra las mujeres-emprendedoras-nl/">mujeres en México, donde más de 2,800 fueron asesinadas solo el año pasado. A raíz de la indignación pública, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció la suspensión de tres funcionarios que incurrieron en omisiones críticas en el manejo del caso, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum exige esclarecer todos los detalles del crimen.
La historia de Edith no es un caso aislado. Este feminicidio resuena con muchas mujeres que enfrentan el temor constante de ser víctimas de violencia, a pesar de promesas de justicia por parte de las autoridades. En un homenaje, mujeres expresaron su dolor y frustración, señalando que, a pesar de la presencia de líderes políticas, el cambio no es suficiente ni rápido.
Un detenido, identificado como Juan Jesús N, ha sido señalado como el responsable del crimen. Según las investigaciones, Edith salió de su hogar en Iztapalapa y se dirigió a la Torre Murano, donde se perdió el rastro de su ubicación justo antes de su desaparición. La familia Valdés ha reclamado una mayor responsabilidad de las autoridades en la protección y búsqueda de mujeres desaparecidas.