Ciudad de México. - El 18 de marzo marca 88 años desde la expropiación petrolera de 1938, un hito que resalta la situación paradoxal de Petróleos Mexicanos (Pemex). A pesar de los esfuerzos por alcanzar la soberanía energética, la empresa enfrenta pérdidas financieras, un alto nivel de endeudamiento y una creciente dependencia del apoyo estatal.
Recientemente, el crudo Brent ha superado los 100 dólares, mientras que la mezcla mexicana se ubica en 93 dólares. Este aumento en los precios internacionales impacta directamente a los consumidores en México, donde la gasolina supera los 24 pesos por litro. La situación se agrava con eventos globales, como el cierre del Estrecho de Ormuz, que afectan el suministro de petróleo y generan inflación importada, incluso en países productores.
Mariano Sardans, CEO de FDI, señala que aunque México es productivo en términos energéticos, la legislación permite que los precios se alineen con el mercado internacional, lo que anula beneficios potenciales. La estrategia del Gobierno de Claudia Sheinbaum de controlar el precio de la gasolina hasta 2026 busca mitigar el impacto inflacionario, pero limita la capacidad de respuesta ante el aumento de costos globales.
Pemex ha aumentado su capacidad de refinación, alcanzando una producción de 1.27 millones de barriles diarios, pero a récords de eficiencia que aún no logran cubrir los costos operativos. Las pérdidas acumuladas durante varios años continúan pesando sobre la empresa, lo que suscita dudas sobre la viabilidad de su modelo. A pesar de mejorar en ciertos indicadores operativos, la realidad es que muchos barriles son transferidos a precios internos que no reflejan el valor del mercado, afectando la rentabilidad.
En el contexto financiero, Pemex ha dependido más que nunca del apoyo gubernamental, con una pérdida neta que supera los 45,000 millones de pesos en 2025. La deuda total de la empresa sigue por encima de los 1.5 billones de pesos, lo que plantea serias interrogantes sobre el futuro del sector energético en México y la capacidad de la compañía para sostener su operación en un entorno cambiante.