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Gijón debate sobre gradas en La Cuesta del Cholo y su impacto

Controversia en Gijón sobre la construcción de gradas en La Cuesta del Cholo, dividida entre el turismo y las necesidades vecinales.

La instalación de gradas en un área emblemática genera controversia entre vecinos y autoridades.
Una pintada contra las gradas que se proponen en Cimavilla.M. Á / Foto: Especial

Gijón, Asturias. - La propuesta del Gobierno local de construir gradas en “La Cuesta del Cholo” ha suscitado una fuerte controversia entre los vecinos. Este popular rincón, famoso por sus atardeceres, simboliza la tensión entre el turismo y las necesidades de la comunidad local.

La medida, respaldada por el partido Foro y el PP, destinaría 200.000 euros a la creación de estas gradas. La “Asociación Vecinal Gigia de Cimavilla” se opone, argumentando que la prioridad debe ser mejorar los servicios públicos del barrio, que actualmente carece de conexión de transporte urbano y atención médica.

El portavoz del Gobierno local, Jesús Martínez Salvador, defendió que el proyecto mejoraría notablemente el entorno de La Cuesta. Sin embargo, muchos en la comunidad, incluidos miembros de la asociación de vecinos, consideran que potenciar el turismo del botellón no es la solución. Carla Petrelli, una de las activistas vecinales, enfatizó que la necesidad de las gradas no está fundamentada en las necesidades del barrio.

La presión por el desarrollo turístico en Cimavilla ha aumentado en los últimos años, con un incremento notable de viviendas turísticas y un ambiente de nocturnidad descontrolada. Iniciativas como "Apadrina un edificio" están de hecho presionando al Ayuntamiento para proteger el patrimonio local, mientras alzan la voz contra la construcción de gradas, que podría dañar el legado histórico del lugar.

Miguel Gómez, presidente del club de baloncesto Cimavilla Basket, expresó el descontento de muchos, subrayando que la comunidad necesita instalaciones básicas y mejorar sus espacios públicos, en lugar de implementar medidas que favorecen a unos pocos. La comunidad se enfrenta a un futuro incierto, donde sus preocupaciones sobre la calidad de vida y el bienestar de los vecinos parecen estar en segundo plano.

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