Güímar, Tenerife. - Las brujas regresaron a Güímar en forma de burras, revitalizando una tradición iniciada en 1992 por Javier Eloy Campos que busca dar vida a las celebraciones del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Este año, el evento fue dirigido por Montse Placer, quien ha coordinado con éxito la representación durante cuatro años.
El espectáculo recuperó relatos populares de la isla, incluyendo historias de transformaciones y supersticiones. A través de la actuación de personajes alegóricos y la participación de siete casas del barrio, se representaron los pecados capitales bajo una mirada festiva y folclórica. El recorrido comenzó en San Pedro Arriba, creando un ambiente mágico que atrae tanto a locales como a visitantes.
A la llegada a la plaza de San Pedro, el evento incluyó un relato dramático marcado por simbologías rurales. Los campesinos, tras un sacrificio simbólico, identificaron a las burras como brujas, desencadenando una narrativa de miedo y revelación. Las actuaciones se realzaron con nuevos efectos especiales, eliminando la distancia entre el público y este mágico encuentro.
La intervención del obispo del municipio durante la representación aportó una dimensión adicional al espectáculo, simbolizando la lucha entre el bien y el mal. La captura de las burras al final del acto no marcó un cierre definitivo, ya que la tradición se reinventa cada año, manteniendo viva la historia.
Montse Placer expresó su conexión personal con la representación, destacando que el verdadero valor del evento radica en el esfuerzo colectivo de quienes lo hacen posible. Con el apoyo del municipio, Güímar reafirma su compromiso con esta única celebración del Carnaval de Tenerife y Canarias, asegurando el regreso de las burras el próximo año.