Teherán, Irán. - Los recientes ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán generan preocupación global, sobre todo en el sector energético. El conflicto ha alcanzado áreas clave de producción de crudo y rutas marítimas críticas, lo que podría tener un impacto significativo en los precios de combustible.
La International Energy Agency (IEA) ha señalado que el estrecho de Ormuz, que maneja una gran parte del crudo mundial, es esencial para la estabilidad de los mercados energéticos. Un conflicto en esta región podría resultar en aumento inmediato de los precios del petróleo y el gas natural, afectando de manera directa a los consumidores.
El mercado ya muestra señales de tensión, con el precio del Brent superando los 110 dólares por barril y el petróleo acercándose a los 120 dólares. Esto también afecta el suministro de gas natural licuado en Europa, donde el cierre temporal de instalaciones clave, como Ras Laffan, ha llevado a un aumento en los precios de gas, justo cuando se necesita recargar inventarios.
Los efectos no se limitan a Europa. La interrupción en el suministro de gas natural en Qatar también afecta a Asia, donde los países compiten por cargamentos alternativos, lo que eleva los costos en los mercados globales. En Estados Unidos, un aumento en los precios del petróleo puede repercutir en el costo de vida y del transporte.
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, ha asegurado que no se impondrán restricciones a las exportaciones de petróleo y gas, indicando un intento de evitar una mayor escalada de tensiones en el mercado. Sin embargo, la IEA advierte que sin una normalización rápida de las rutas marítimas, pueden producirse serias pérdidas en la oferta.