Ciudad Victoria, Tamaulipas. - El ingeniero civil José Mario Terán González, quien falleció el 1 de enero en un infarto durante el vuelo AM0035 de Madrid a Monterrey, fue despedido por familiares y amigos en una emotiva ceremonia en su ciudad natal. La repatriación del cuerpo tomó tres semanas tras el trágico suceso.
La ceremonia de despedida se llevó a cabo en la Sala C de Velación de Funerales del Refugio. Su esposa, Ana Gabriela González Mansilla, y sus hijos José Eduardo, Raúl y Mauricio, estuvieron rodeados de cientos de asistentes que compartieron su dolor y ofrecieron apoyo moral en estos difíciles momentos. La misa de cuerpo presente se realizó en la capilla contigua, marcada por la tristeza y el recuerdo de una vida dedicada a la familia y la profesión.
José Mario estaba regresando de un viaje familiar por Europa cuando sufrió un infarto masivo en altitud. Durante el vuelo, los pilotos aplicaron los protocolos de emergencia y aterrizaron en la base militar de Goose Bay en Canadá, buscando asistencia médica. A pesar de sus esfuerzos, José Mario no sobrevivió y su cuerpo fue retenido hasta su repatriación en apoyo de la Embajada de México en Canadá.
En la misa, su hijo mayor, José Eduardo, expresó su gratitud a quienes los acompañaron y destacó la trayectoria de su padre, un modelo de valores y esfuerzo para su familia. Además, mencionó que el infarto permitió detectar una falla en la aeronave, evitando así una posible tragedia mayor para todos los pasajeros.
Los hermanos de José Mario, Raúl y Mauricio, participaron en las lecturas durante la ceremonia, donde el sacerdote Juan Rogelio Ramírez Gaytán enfatizó la importancia de la fe y la esperanza en la vida eterna. La familia se consuela en la creencia de que su ser querido ahora descansa en paz junto a Dios.