La Paz, Baja California Sur. - Este miércoles 4 de febrero, la capital sudcaliforniana se unió para rendir homenaje al Obispo Emérito Miguel Ángel Alba Díaz, reconocido por su extensa labor pastoral. Su cuerpo llegó a la Catedral de Nuestra Señora de La Paz, donde se celebró una misa exequial rodeada de fieles y seminaristas que le dieron el último adiós con fervor y respeto.
Desde su llegada a la diócesis en 2001, Alba Díaz se destacó por su compromiso con la formación de nuevas generaciones de sacerdotes y la construcción del seminario. Su impacto en la comunidad fue significativo, dejando un legado de fe y trabajo continuo. El padre Javier Martínez García destacó su influencia, recordando que el obispo había marcado positivamente la vida de muchas personas.
El rito fúnebre estuvo lleno de simbolismo, reflejando la identidad cultural de la región. La ceremonia incluyó composiciones musicales que recorrieron la vida de Alba Díaz desde Oaxaca hasta las Californias, junto a la participación de la comunidad de la Virgen de Coquina, que aportó un toque tradicional con mojigangas. Así, la despedida fue una celebración de la vida, mezclando solemnidad con elementos populares.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reconoció su valor para abordar los problemas sociales de Baja California Sur, y en todos los templos del estado se colocaron pendones negros en señal de luto. A pesar de la tristeza por su fallecimiento el 2 de febrero, coincidiendo con la festividad de la Candelaria, el espíritu de esperanza prevaleció entre los asistentes que valoraron su labor.
La masiva presencia de la feligresía en la Catedral subraya su relevancia en la vida espiritual del estado, destacando su capacidad de conexión con diversos sectores. Miguel Ángel Alba Díaz concluyó una etapa de casi 25 años dejando una huella indeleble, cimentando su nombre en la historia contemporánea de Baja California Sur. La comunidad entra en un periodo de duelo y reflexión, reconociendo su vasto legado.