Monterrey, Nuevo León. - La tristeza y decepción se apoderaron de los regiomontanos tras la derrota de la selección mexicana contra Inglaterra, que culminó en un marcador de 3 a 2. Miles de personas se reunieron en la Macroplaza, esperando un resultado favorable.
El partido, emocionante y lleno de tensión, se extendió más de los 90 minutos reglamentarios, gracias a 11 minutos añadidos por el árbitro australiano Alireza Faghani. Los asistentes vivieron esos minutos finales con gran fervor, animando al equipo hasta el último instante con la esperanza de un empate.
El penalti marcado por Raúl Jiménez al inicio del segundo tiempo avivó la ilusión de los hinchas, pero la selección no logró concretar más oportunidades de gol. Un seguidor lamentó: “Como se viene diciendo desde hace varios mundiales: México jugó como nunca pero perdió como siempre”.
La afición, que superó las 150 mil personas en el evento, experimentó un cambio radical en el ambiente en comparación con el enfrentamiento contra Ecuador. A pesar de que el desempeño del equipo fue considerado bueno, el resultado dejó un sentimiento de insatisfacción.
Con esta eliminación, la esperanza de que México avanzara lejos en la Copa del Mundo se disipa, obligando a los aficionados a esperar otros cuatro años para revivir la ilusión de un mejor desempeño. Las emociones vividas durante el partido resaltan el amor y la pasión que los regiomontanos sienten por su selección.