La Paz, Baja California Sur. - El 11 de noviembre de 1866, José Lino de Jesús Manríquez Martínez, a sus 11 años, se ofreció a ser fusilado para salvar la vida de su padre, el militar José Miguel Manríquez, condenado a muerte. Este acto de amor filial ha dado origen a la leyenda de “Animita de La Paz”.
El contexto histórico de esta tragedia se sitúa en un conflicto político donde el padre estaba preso. José Lino, enfrentando el dolor y la opresión, tomó una decisión valiente, que no solo lo costó la vida, sino que también forjó una parte de la identidad cultural de la región.
Esta historia se encuentra registrada en "Mitos, leyendas y tradiciones sudcalifornianas" por Leonardo Reyes Silva. La leyenda describe cómo el niño fue arrastrado por matorrales y ejecutado ante otros prisioneros, creando un recuerdo imborrable en la comunidad. La capilla dedicada a su memoria se ha convertido en un espacio de veneración para los ciudadanos que buscan honrar su sacrificio.
El padre de José Lino, José Miguel Manríquez, había ganado reconocimiento por su valentía frente al filibustero Juan Napoleón Zerman en 1855. Esta valentía, sin embargo, no le salvó de ser encarcelado tras un derrocamiento político que desencadenó la persecución de patriotas liberales en la región.
La historia de José Lino de Jesús Manríquez Martínez no solo recuerda una tragedia, sino que también resalta un acto de amor y valentía. La capilla en su honor se erige como un testimonio del coraje sudcaliforniano ante la injusticia, perpetuando su memoria y legado a través de las generaciones.