Hermosillo, Sonora. - Trabajadores mineros y sus familias se movilizaron en al menos seis estados de México para exigir justicia tras el secuestro y asesinato de diez empleados de Vizsla Silver en Concordia, Sinaloa, el 23 de enero. Las marchas llevaban como lema: “¡Nos faltan 10!”.
El gremio enfatizó que cinco de los trabajadores secuestrados fueron encontrados sin vida en fosas clandestinas, lo que generó indignación en la comunidad minera. En diferentes regiones del país, los asistentes mostraron su rechazo a la versión oficial que atribuye el incidente a una “confusión” del crimen organizado, enfatizando que enfrentan un aumento de extorsiones y control territorial.
En Sonora, cerca de tres mil personas marcharon desde la Asociación de Ingenieros de Minas hacia la Catedral Metropolitana, donde guardaron un minuto de silencio y portaron moños negros. En Chihuahua, familiares de víctimas expresaron su frustración ante las declaraciones de las autoridades federales durante una protesta en la Plaza del Ángel.
Los mineros de Durango levantaron la voz sobre la inacción del gobierno ante la amenaza del crimen organizado, afirmando que deben negociar con los delincuentes para poder trabajar. En Pachuca, Hidalgo, se realizó una guardia de honor en el Monumento al Minero, mientras que en Zacatecas, familias lamentaron la pérdida de compañeros bajo el grito de “¡No murieron, los mataron!”.
Rubén del Pozo, presidente de la Asociación de Ingenieros de Minas en Zacatecas, calificó la situación de inédita y urgió a redoblar los esfuerzos de seguridad. Por su parte, la Cámara Minera de México indicó que los delitos en el sector representan hasta el cinco por ciento de sus costos totales, lo que pone en riesgo la competitividad del país.
Las protestas, que comenzaron el 11 de febrero en Guanajuato, reivindican un futuro sin miedo y la protección necesaria para el trabajo minero. La comunidad exige al Estado garantizar seguridad y dignidad en su labor.