Pamplona, Navarra. - María Chivite, presidenta de Navarra, ha mostrado un cambio notable en su actitud tras el escándalo de corrupción relacionado con Santos Cerdán. Un año después del emotivo anuncio de investigaciones, Chivite confirmó su intención de postularse de nuevo en 2027, a pesar de las implicaciones del caso que afecta su partido.
En junio de 2025, la Unidad Central Operativa (UCO) registró la sede de Servinabar, vinculada a Cerdán, lo que generó un efecto dominó en la política navarra. Chivite se vio obligada a convocar una rueda de prensa para anunciar auditorías sobre los contratos otorgados a esta empresa, evidenciando su esfuerzo por mantener la transparencia.
El caso se complicó aún más con la dimisión de Ramón Alzórriz, quien confesó que su pareja trabajó en Servinabar sin informar a Chivite, lo que supuso una “pérdida de confianza”. Esta situación ha llevado a Chivite a reestructurar su equipo, designando a nuevas figuras clave en el PSN, como Ainhoa Unzu.
Durante el verano de 2025, Chivite buscó ayudar a restaurar la imagen del PSN. Con Cerdán en prisión preventiva y presión política creciente, Chivite insistió en la legalidad de su gobierno y criticó a la oposición por lo que considera un intento de derribar su administración. La presidenta ha mantenido que está comprometida con un gobierno “limpio”.
Las auditorías que prometió finalmente revelaron irregularidades significativas en contratos otorgados a empresas de Antxon Alonso, lo que generó reacciones encontradas dentro del PSN. Chivite, sin embargo, ha minimizado las conclusiones, presentando solo “errores de gestión”. A pesar del escándalo, ha logrado mantener la cohesión en su partido-mundialista/">partido y se dirige hacia las elecciones con una imagen renovada.