Ciudad de México. - La primera ronda formal de negociaciones entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, comenzó el 5 de marzo. Estas conversaciones son preparatorias para la revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para el 1 de julio de 2026.
México ha señalado la eliminación de aranceles sobre automóviles, acero y aluminio como su principal demanda en este proceso. La presidenta Claudia Sheinbaum ha enfatizado la importancia de restablecer un escenario de “cero aranceles”, argumentando que los impuestos impuestos durante la administración de Donald Trump afectan negativamente al libre comercio en la región. Esta postura ha recibido apoyo tanto de miembros de su partido, Morena, como de algunos diputados del PAN.
La Cámara de Diputados ha mostrado unidad inusual en este tema, promoviendo un análisis del acuerdo que beneficie a los tres países. Alfonso Ramírez Cuéllar, desde el oficialismo, aboga por un acuerdo que respete el comercio justo, mientras que la oposición apoya la estrategia de diálogo del Gobierno. Las conversaciones iniciales se enfocan en reglas de origen, contenido regional, seguridad logística y eliminación de barreras comerciales.
Si bien el comercio entre EE.UU. y México superó los 872.800 millones de dólares en 2025, México considera fundamental eliminar las barreras arancelarias sectoriales, que ellos creen que perjudican a toda la cadena de valor de Norteamérica. La industria automotriz es particularmente crítica, dado que México busca fortalecer su capacidad manufacturera y asegurar que el empleo generado beneficie también a trabajadores estadounidenses.
El próximo mes de julio, la revisión del T-MEC se tornará fundamental, dado que un resultado positivo podría incentivar la inversión y consolidar a México como un núcleo en la manufactura de diversas industrias frente a la competencia global. La gran incógnita radica en si la presión conjunta entre el Gobierno y la oposición será suficiente para lograr que Washington retire los aranceles, evaluando así el impacto del T-MEC en el futuro comercio de la región.