Sevilla, Andalucía. - El PSOE intensificó su campaña electoral en Sevilla, con la candidata María Jesús Montero y el presidente Pedro Sánchez liderando un acto en el Palacio de Exposiciones y Congresos. La estrategia busca movilizar a los ciudadanos y cambiar una percepción derrotista que ha afectado al partido en las últimas semanas. Los socialistas apelan al orgullo y a la memoria histórica del partido para atraer a miles de abstencionistas.
Durante el evento, Montero expresó la urgencia de detener la fragmentación del voto progresista. La consigna principal ha sido la "coherencia", en un intento de atraer aquellos que desean un gobierno de izquierdas y evitar que el PP y Vox se consoliden en el poder. La movilización de alrededor de 3.500 simpatizantes pretende mostrar fortaleza ante las encuestas que vaticinan un resultado adverso.
Sánchez advirtió que la opción de votar al PP para frenar a Vox es un error. Subrayó que ambos partidos representan recortes y desigualdad. Ambos líderes socialistas enfatizaron que el verdadero desafío es captar a los 580.000 abstencionistas que podrían inclinar la balanza el día de las elecciones. La historia reciente del PSOE en Andalucía juega un papel crucial en este cierre de campaña.
El presidente del Gobierno también buscó vincular el futuro de Andalucía con el de su administración en Madrid. Presentó la posibilidad de una coordinación política que permita enfrentar desafíos globales. Sin embargo, la trayectoria de Montero y las encuestas generan dudas sobre la posibilidad de alcanzar los 30 escaños obtenidos anteriormente por el partido.
A medida que la campaña concluye, el PSOE ha utilizado un discurso centrado en la defensa de la sanidad pública y las críticas a la gestión del PP. Montero ha sido respaldada por figuras históricas del socialismo andaluz, que buscan revitalizar su base y traer de vuelta a los votantes que se alejaron en elecciones anteriores, enfrentándose a un contexto electoral incierto.