Washington D.C. - El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha anunciado una medida que requerirá a ciertos inmigrantes regresar a sus países de origen para tramitar la Green Card. Esta decisión busca hacer que el sistema de inmigración funcione conforme a la ley, según las autoridades.
De acuerdo con el nuevo memorándum del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, el ajuste de estatus dejará de ser la norma y se convertirá en una excepción aplicable solo a "circunstancias extraordinarias". Las visas afectadas incluyen H-1B, F-1 y B-1/B-2, entre otras. También se contempla a aquellos que hayan permanecido más tiempo del permitido en el país.
Raed González, abogado de inmigración, expresó su desacuerdo con la medida, argumentando que contradice la ley existente. Las leyes actuales permiten a los inmigrantes que ingresan con visa o permiso humanitario solicitar la Green Card dentro de Estados Unidos, si cumplen con ciertos requisitos.
González añadió que esta nueva interpretación complica el proceso para los solicitantes, ya que los oficiales tendrán que evaluar elementos adicionales que pueden impactar su caso, como antecedentes penales o la condición de su ingreso al país. Esto podría generar incertidumbre y preocupación entre los migrantes.
La implementación de esta política refleja una tendencia hacia el endurecimiento de las normas de inmigración en Estados Unidos, lo que pone en riesgo los planes de muchas familias y profesionales que buscan estabilidad en el país.