Conkal, Yucatán. - La granja Gal Porcícola, ubicada en Santa María Rosas, ha generado una fuerte queja entre los habitantes del área debido a la persistente contaminación odorífica que afecta su calidad de vida. Vecinos reportan que el fuerte olor a animales y drenaje se torna insoportable en determinados momentos del día.
La proximidad de la granja a zonas residenciales ha intensificado las quejas. Lo que antes era un área rural se ha convertido en un espacio habitado, mientras que la granja ha permanecido sin modificar sus prácticas de operación. Este tipo de situaciones no solo comprometen el bienestar físico de los residentes, sino que afectan la convivencia diaria.
Voces de la comunidad revelan cómo el mal olor provoca náuseas y otros síntomas. “Hay días en que no se puede ni respirar”, comenta una vecina, mientras que otra recuerda cómo el olor le provoca malestar físico. Los testimonios apuntan a que esta situación es recurrente y no ocurre de forma esporádica.
Investigaciones recientes de los residentes han revelado la existencia de charcas irregulares que podrían estar vinculadas a descargas no autorizadas de la granja. Este tipo de hallazgos ha levantado sospechas sobre el tratamiento de aguas residuales de la operación. Hasta el momento, no se ha evidenciado una respuesta de las autoridades ambientales frente a la problemática.
El contexto se complica con la próxima toma de protesta de Manuel Quijano, propietario de Gal Porcícola y candidato a la presidencia de la Asociación Porcícola de Yucatán. Para los habitantes, esta situación es irónica, ya que cuestionan cómo se pueden promover buenas prácticas en la industria mientras sufren en su día a día.
Los residentes esperan que se tomen acciones inmediatas para abordar esta situación, que amenaza no solo su calidad de vida, sino también la salud de toda la comunidad de Conkal.