Huétor-Tájar, Andalucía. - Durante su visita a este municipio, el presidente Pedro Sánchez escuchó abucheos y críticas a distancia, en un encuentro con las comunidades afectadas por recientes inundaciones en la región. A pesar del rechazo, la visita se centró en la evaluación de daños y promesas de asistencia.
Al llegar al aeropuerto de Granada en un avión oficial, Sánchez se trasladó por carretera a Huétor-Tájar, donde lo esperaban varios altos funcionarios, incluidos la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el delegado del Gobierno, Pedro Fernández. Sin embargo, la comunicación con los vecinos fue limitada debido a zonas de seguridad y un despliegue policial considerable, que incluyó una barrera de seguridad y la vigilancia aérea de la Guardia Civil.
El alcalde Fernando Delgado solicitó ayuda para la recuperación de las zonas afectadas, especialmente para encauzar el arroyo Vilones y el río Genal, responsables de daños significativos en la infraestructura local. Aunque Sánchez anunció que se evaluará la situación, no ofreció detalles específicos sobre las ayudas, lo que decepcionó a los vecinos presentes.
Las tensiones se intensificaron cuando los habitantes de Huétor-Tájar, frustrados por la falta de interacción, expresaron su descontento con gritos de "traidor" y otros insultos desde la distancia. Este ambiente contrastó con la reciente cercanía mostrada hacia representantes regionales, quienes habían recibido el agradecimiento de la comunidad tras las inundaciones.
La corta rueda de prensa concluyó con promesas de ayuda y un cambio rápido hacia otras actividades en Jaén, manteniendo el foco en las necesidades de la región mientras las críticas y el descontento de la población persisten.