Cajamarca, Perú. - La reciente victoria de Roberto Sánchez en la primera vuelta electoral desata un nuevo debate sobre el racismo en el país. La polarización entre Lima y el interior se intensifica, evidenciando el desprecio por el votante rural y afianzando la desconfianza entre ambas partes.
A lo largo de la historia electoral peruana, las tensiones entre la élite limeña y las comunidades rurales han sido constantes. En esta ocasión, los ataques hacia Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, resaltan esta división. A pesar de no ser oriundo de la sierra, ha logrado encarnar el sentimiento andino, algo que lo coloca en el centro de la controversia política actual.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales ha evidenciado la desconfianza en el conteo. Han pasado once días desde la elección y aún queda un 10% de actas impugnadas. Se anticipa que Sánchez, a pesar de parecer un candidato inesperado, competirá en segunda vuelta contra Keiko Fujimori, representando una vez más la batalla entre izquierda y derecha en Perú.
Los ataques han sido generados especialmente por el ultraderechista Rafael López Aliaga, quien promueve el discurso del fraude. Su partido ha solicitado anular miles de votos, principalmente de regiones rurales, reflejando un patrón de desprecio hacia el voto del interior. Esto no es nuevo; en 2021, se intentó anular una cantidad considerable de sufragios del mismo origen.
Santos Saavedra Vásquez, vocal de las rondas campesinas, pone en perspectiva esta situación, recordando la exclusión histórica de los pueblos indígenas. El voto andino por opciones de izquierda no es solo una elección, sino una respuesta a la historia de abandono y violencia que ha enfrentado. La memoria colectiva juega un papel clave en esas decisiones históricas y en la resistencia ante la falta de representación.
La reciente historia de protestas y abusos resuena en la población andina. Con la memoria de eventos trágicos recientes, como la muerte de decenas en protestas contra el gobierno de Dina Boluarte, se reafirma la decisión de votar. “Votamos con memoria”, expresa Yovana Mendoza Huarancca, quien enfrenta no solo ataques, sino también el desprecio de quienes piensan que las comunidades no saben elegir.