La Granja, Segovia. - El Picadero Herranz, un centro ecuestre icónico, cumple 40 años de actividad en La Granja de San Ildefonso. Fundado por Francisco Herranz Rincón en 1983, ha sido un punto de encuentro para amantes de los caballos y la equitación. La historia comenzó con un solo caballo, y hoy alberga alrededor de 90.
Francisco Herranz, junto a su familia, ha mantenido viva esta tradición ecuestre. Su esposa, Pilar Veleiro Aja, se unió a la aventura sin experiencia previa y se destacó como jueza de doma vaquera. Ahora, sus hijos, David e Iván, continúan el legado familiar, comprometidos con el picadero y sus respectivas profesiones.
El Picadero Herranz ha sido un lugar donde la pasión por la equitación se ha transmitido de generación en generación. Francisco Herranz Aparicio, padre de Paco, contribuyó a forjar esta historia desde su labor como guardabosques. La demanda de paseos a caballo en la zona permitió que el picadero creciera y prosperara, ofreciendo tarifas competitivas en comparación con otros centros de la región.
A pesar de los desafíos económicos, incluyendo las dificultades por la pandemia, el centenario sigue ayudando a sus clientes a disfrutar de la experiencia ecuestre. Sus servicios incluyen pupilaje, clases y rutas guiadas. Aunque el negocio no siempre ha sido rentable, la dedicación de Herranz ha dado frutos en la comunidad ecuestre, fomentando un ambiente de colaboración con otros picaderos cercanos.
Francisco Herranz ha establecido una sólida reputación en el sector, gracias a su enfoque en la doma y su capacidad para encontrar caballos adecuados para sus clientes. Su filosofía se basa en ofrecer experiencias accesibles y de calidad, reflejando el amor por los caballos que ha caracterizado al Picadero Herranz durante estas cuatro décadas.