San Pedro, Euskadi. - La relación entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el Gobierno de Pedro Sánchez se encuentra en un punto delicado tras la reciente imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por la Audiencia Nacional. Los jeltzales han modificado su discurso, pasando de una postura defensiva a señalar los hechos imputados como "muy graves".
La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, advirtió sobre el deterioro de la confianza en el ejecutivo. En el contexto actual, los casos de corrupción relacionados con el PSOE han generado un ambiente de creciente incomodidad entre los socios de Sánchez. Vaquero menciona que su confianza "está en la UCI", lo que refleja la precariedad de la situación. El PNV debe evaluar cuántos escándalos más están dispuestos a tolerar antes de tomar una decisión crítica.
Imanol Pradales, lehendakari del PNV, declaró que la imputación es un "hecho muy grave" y enfatizó la necesidad de respetar la presunción de inocencia. Pradales también solicitó a Zapatero que ofrezca explicaciones rápidamente. La interacción entre el PNV y el PSOE se convierte en un tema crucial, especialmente con la posibilidad de mociones de censura impulsadas por el Partido Popular.
A medida que la investigación avanza, los jeltzales se muestran cautelosos. El PNV necesita mantener relaciones con el PSE, especialmente en los pactos de gobierno en Euskadi y en las negociaciones del Estatuto de Gernika. Sin embargo, el aumento de casos de corrupción puede afectar la percepción pública. Vaquero enfocó su declaración en la necesidad de observar cómo se desarrolla la instrucción y qué pruebas emergen en los siguientes días.
El líder del PP vasco, Javier de Andrés, ha aprovechado esta situación para criticar al PNV, acusándolo de proteger a "dirigentes corruptos". La tensión entre las filas políticas se intensifica, lo que hace del desenlace de esta situación un punto focal en la política española.