Mérida, Yucatán. - En el fraccionamiento Vergel III, un pulmón verde agoniza en medio de la indiferencia y los desechos. Este espacio natural, que debería ofrecer biodiversidad y esparcimiento, enfrenta su deterioro por la falta de intervención de las autoridades competentes.
Situado entre la calle 8 E y las calles 17 A y 17 B, el área, que debe su existencia a la comunidad, ha sido abandonada. Sus senderos, que solían ser un espacio de reencuentro, ahora están llenos de basura, ropa vieja y animales muertos, lo que evidencia la falta de cuidado y vigilancia en el lugar.
La esperanza brilla gracias a Doña Rosi, una de las escasas guardianas de este espacio, que con otros vecinos, ha sembrado vida donde antes predominaba el abandono. Con dedicación, han plantado árboles como lima, naranja y zapote, convirtiendo parte del área en un pequeño oasis a pesar de los constantes actos de vandalismo que enfrentan.
Doña Rosi, quien realiza labores de limpieza y riego, destaca la necesidad de proteger este parque. Hace un llamado a la comunidad para que no deje que se convierta en un vertedero, preservando este legado para las futuras generaciones que aún disfrutan de las instalaciones rústicas creadas por los vecinos que se preocupan por el bienestar del entorno.
El futuro del pulmón verde de Vergel III es incierto. Su supervivencia depende de la acción comunitaria y de un compromiso colectivo que contrarreste el deterioro ambiental que lo amenaza. La lucha de Doña Rosi es un recordatorio de la importancia de valorar y cuidar los espacios verdes en la ciudad.