Ciudad de México. - La regulación de la inteligencia artificial requiere un enfoque metódico que distinga entre los diferentes aspectos a regular. En un reciente análisis, se presentó la necesidad de crear un marco legal federal para abordar esta tecnología emergente.
Es fundamental dividir la regulación en tres áreas: la tecnología en sí misma, su uso por autoridades públicas y las acciones ilícitas que pueden cometerse mediante ella. Cada área responde a necesidades jurídicas específicas y pueden no estar bajo la misma jurisdicción, lo que resalta el papel del federalismo en este contexto.
Una ley eficaz sobre inteligencia artificial deberá establecer claramente qué sistemas se regulan. No todo tipo de inteligencia artificial es generativa; los sistemas predictivos, clasificatorios y recomendadores presentan riesgos diferentes. Así, una regulación que busca abordar la creación de contenido falso puede no ser adecuada para regular sistemas administrativos.
Implementar una definición amplia y precisa es crucial para el desarrollo normativo. Una buena regulación debe incluir elementos que indiquen que los sistemas operan de manera autónoma y que excluyan aquellos basados solo en reglas fijas establecidas por humanos. Aprender de las experiencias previas, como las directrices del Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, puede ser beneficioso para México.
Por último, la creación de un marco legal debe considerar las diferencias en las capacidades estatales para implementar estas regulaciones. Las leyes deben ser claras y exactas para garantizar que todos entiendan sus alcances y limitaciones. El camino hacia una regulación efectiva de la inteligencia artificial en México está lleno de retos, pero también ofrece oportunidades para un avance administrativo moderno.