Oaxaca, Oaxaca. - La revocación de mandato, un mecanismo de democracia participativa, enfrenta un reto significativo en México: la baja participación de la ciudadanía. A raíz de los recientes procesos, se ha reafirmado la necesidad de fomentar la implicación popular para que estas consultas tengan un verdadero impacto.
Desde su inclusión en el marco constitucional en 2021, la mandato-oaxaca-salomon-jara/">revocación de mandato ha tenido dos ejercicios destacables, uno a nivel federal en 2022 y otro estatal en Oaxaca. En ambos casos, los resultados no lograron el umbral de participación mínimo del 40% requerido para que fueran vinculantes, planteando interrogantes sobre la eficacia y legitimidad de este recurso.
El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, fue el primer mandatario estatal en someterse a este proceso. En la consulta, más de tres millones de ciudadanos fueron convocados, pero la participación se estimó en alrededor del 30%, insuficiente para que el resultado tuviera efectos legales. Las críticas surgieron desde diferentes partidos, cuestionando la legitimidad y la equidad del proceso.
A nivel federal, en abril de 2022, la revocación de mandato para el presidente Andrés Manuel López Obrador mostró un amplio respaldo, con más del 91% de los votos a favor de su permanencia. Sin embargo, solo el 17.77% de la lista nominal acudió a las urnas, evidenciando una desconexión entre la aprobación y la participación real del electorado.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha manifestado su intención de someterse a la revocación de mandato en 2027. Para aumentar la participación, se han propuesto iniciativas para alinear estas consultas con elecciones intermedias. No obstante, los analistas sugieren que, sin un interés ciudadano robusto y sostenido, el mecanismo seguirá siendo un ejercicio con un bajo impacto democrático.