Washington D.C. - Donald Trump designó a los cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras al inicio de su segundo mandato. Este anuncio, realizado el 20 de enero de 2025, marca un incremento en la presión sobre el gobierno mexicano y su lucha contra el narcotráfico.
El Departamento de Justicia de EE. UU., representado por el fiscal auxiliar ejecutivo Víctor White, está comprometido a perseguir a los líderes del cártel de Sinaloa en tribunales del Distrito Sur de California. Esta determinación busca desmantelar no solo a los capos, sino también a la estructura criminal que respalda a estas organizaciones.
México, por su parte, ha entregado a 29 capos, incluidos reconocidos líderes como Rafael Caro Quintero y Vicente Carrillo Fuentes. Sin embargo, los expertos advierten que el enfoque de EE. UU. se está moviendo hacia la identificación de las estructuras de poder que permiten la operación del crimen organizado en el país, incluso dentro del Gobierno.
La tensión se intensifica con la reciente decisión de EE. UU. de retirar visas a algunos funcionarios de la Cuarta Transformación. La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, expresó que no se necesita visa como gobernador y mostró su tranquilidad ante la situación. Además, el titular de la SSPC, Omar García Harfuch, apuntó que las extradiciones continúan de manera regular.
Trump equiparó al fentanilo con armas de destrucción masiva, manifestando que la droga causa más muertes que muchas explosiones. A pesar de sus advertencias acerca de intervenir en México sin la autorización del Congreso, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró que dicha designación de terrorismo no implica concesiones automáticas al país vecino.
En medio de este complejo panorama, 75 congresistas demócratas han solicitado que se detenga cualquier posible intervención. Sin embargo, la mayoría republicana complica la situación, incrementando las preocupaciones respecto a una intervención militar.