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Vaticano implemente un sistema de monitoreo avanzado en San Pedro

La basílica de San Pedro implementa tecnología avanzada de monitoreo para asegurar su conservación a largo plazo en su cuarto centenario.

La basílica se prepara para su cuarto centenario con innovaciones tecnológicas que garantizan su preservación.
Foto: Especial

Ciudad del Vaticano. - La basílica de San Pedro iniciará una amplia modernización tecnológica como parte de su celebración por el cuarto centenario de su consagración. Se ha instalado un sistema permanente de monitoreo estructural, el más avanzado del mundo, con el respaldo de la empresa italiana Eni.

Este innovador sistema permite supervisar en tiempo real el comportamiento estructural del templo, detectando inclinaciones mínimas y variaciones en muros y cimientos. La finalidad es prever alteraciones antes de que se conviertan en problemas mayores, asegurando la estabilidad del emblemático edificio.

El proyecto incluye un análisis geológico y estructural basado en documentos históricos que abarcan cuatro siglos, incluidos trabajos de célebres artistas como Miguel Ángel y Bernini. Equipos especializados realizaron un trabajo exhaustivo con geofísica y fotogrametría para mapear tanto el subsuelo como la superficie de la basílica.

Hasta ahora, la estabilidad de la basílica se controlaba por métodos tradicionales, como la colocación de piezas de mármol en fisuras. La nueva tecnología promete un monitoreo constante de la “salud” de la estructura y permitirá una intervención preventiva esencial para su conservación.

El cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la basílica, mencionó que el 400 aniversario busca equilibrar la memoria histórica con renovación. Las iniciativas incluyen la creación de un tipo de letra inspirado en Miguel Ángel y un documental sobre la historia del lugar. También se desarrollará una aplicación móvil para seguir ceremonias en más de 60 idiomas y gestionar reservas en tiempo real.

Gambetti hizo referencia a recientes episodios vandálicos, subrayando la necesidad de proteger espacios sin volver el templo excesivamente militarizado. La discusión se centra en balancear la preservación del edificio con la experiencia abierta al público, cuestionando así cómo garantizar el respeto hacia los sitios sagrados.

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